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Comprar una plaza de garaje… ¿Préstamo personal o hipoteca?

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Normalmente la adquisición de una plaza de garaje, se efectúa en forma simultánea con la compra del piso o vivienda, sin embargo, existen diversos motivos por los que esta operación no se efectúe en forma conjunta, ya sea que el espacio adicional se compre por pasar a tener un segundo coche, o porque el edificio donde se compró no tiene plazas para aparcar el coche o bien como una inversión.

En éste post te hablamos de la  alternativas a la hipoteca en la compra de vivienda

Es por ello, que en estos casos muchos españoles se plantean la necesidad de acceder a una propuesta de financiamiento que mejor se adapte al caso, y justamente es este tema el que trataremos a continuación.Comprar una plaza de garajes

Hasta hace poco tiempo, el mercado no ofrecía un producto específico que brinde la financiación necesaria para adquirir una plaza de garaje, por lo tanto, no quedaba otra opción que solicitar un préstamo personal para su financiamiento.

Si te estás planteando una solicitud de hipoteca,en éste artículo comparamos la hipoteca online con la hipoteca convencional.

El ocaso de las hipotecas parking

Fueron un producto no muy comercializado ni tampoco muy conocido del que, a fecha de hoy no queda rastro (o no se publicita) en el mercado.

En primer lugar, las hipotecas parking concedían un capital de hasta el 70% del valor de tasación del garaje, situación que es una ventaja comparativa frente a los préstamos personales, los cuales en términos generales se encuentran más limitados en el aspecto de capital.

Normalmente y por la modalidad de las hipotecas, los requisitos para acceder a este tipo de préstamos resultaban menores que en los casos de los préstamos personales, ya que basta con ser dueño de un inmueble para que se conceda el préstamo.

En éste otro artículo te mostramos a partir de cuántos años es mejor comprar o alquilar

Asimismo, una de las ventajas principales de las hipotecas frente a los préstamos es el plazo de amortización. Normalmente estas hipotecas se otorgaban con plazos de hasta 15 años para su devolución y por ello mantienen una cuota mucho menor que un préstamo personal.

Sin embargo, no todo son ventajas cuando hablamos de estas hipotecas. En términos generales los gastos de formalización resultaban muy elevados, ya que se aplicaban una multiplicidad de comisiones como ser de apertura, cancelación anticipada, amortización parcial y estudio, etc.El efecto de estas comisiones puede llegar a encarecer el producto final en hasta un 5%.Comprar una plaza de garaje

La segunda dificultad al intentar acceder a este tipo de créditos, es que los mismos no estaban muy popularizados. Son pocos los bancos y cajas que han creado este producto específico. A modo de ejemplo podemos mencionar la Hipoteca Parking que en su momento comercializaba Unnim, aunque no fue un producto que se prodigara antes y que, desde luego, sigue sin ser muy abundante (por no decir que es inexistente)

Lo mejor en estos casos es averiguar en su banco o caja el tipo de financiación que le ofrece, sin embargo, los préstamos personales suelen ubicarse entre un 8% y un 10% anual y conviene analizar todas las opciones.

Las hipotecas hoy en día

En cualquier caso, y al margen de estas operaciones concretas a las que nos referíamos, las hipotecas hoy en día comienzan a ser verdaderamente asequibles en relación a lo que suponían ser hace tan sólo un año. No olvidemos que tras la ruptura que supuso traspasar la barrera psicológica de los diferenciales al 2%, hemos asistido a un escenario en el que poco a poco estos diferenciales han ido disminuyendo, hasta encontrar hoy en día una oferta en la que podemos encontrar diferenciales entorno al 1% (aunque es cierto no son los más frecuentes)

Dicho de otro modo, cada vez las hipotecas están más baratas, aunque, es cierto, que esta bajada de los diferenciales tiene que ver con un momento en el que los tipos de interés y el precio del dinero han disminuido de manera radical, y en el que aún los efectos de la desinflación se dejan sentir. Es notorio también, y así hay que recogerlo, el hecho de la disminución de los niveles de exigencia, por ejemplo, al reducir la exigencia de ingresos mínimos para acceder a las mejores condiciones de las hipotecas aunque, eso sí, debemos tener en cuenta que los niveles de vinculación cada vez son más elevados.

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